¡Estamos celebrando el Día Mundial del Teatro! En este día tan especial, me animo a contarles que la Universidad Nacional de Arte Escénico (Lima, Perú), puso en escena el 20 y 21 de marzo, Yerma de García Lorca.
Una obra lorquianamente hermosa que enuncia una mirada rural, religiosa y conservadora de la sociedad española del siglo XX. En Yerma tenemos a Juan, el antagonista y compañero en matrimonio quien no desea tener hijos con ella. En esta dramática complejidad nupcial, Yerma linda en múltiples cuestionamientos sobre su lugar como mujer en este contexto rudimentario que sitúa la procreación como función vital. En él (Juan) tenemos también el retrato de un personaje humanamente complejo por sus celos obsesivos.
Por otro lado, vemos a la Vieja consejera (rol greymasiano: la ayudante) quien vincula a la protagonista con la idea del deseo sexual, la procreación y cómo esta fertilidad se vuelve la razón existencial femenina. Así también, desde la presencia del coro, están las lavanderas quienes se expresan por medio de un lenguaje simbólico y referencialmente metafórico en cuanto a la presencia cultural de las romerías. En cuanto a ello, se denota una oposición entre flores/fertilidad, tierra/infertilidad. Además, también tenemos desde la sombra, a Víctor (empleado de Juan) quien representa la tentación, el dador de un gesto sutilmente sensual y viril que remece sensorialmente a Yerma.
Desde la posición oponente, está presente María quien es la joven que da la noticia de su embarazo y quien tras este acto, se presenta una carga contextual religiosa potente (la dadora de vida), por lo que su gestación se presenta en modo de anunciación..."me parece que mi niño es un palomo de lumbre que él (su marido) me deslizó por la oreja".
No cabe duda que la labor que ejerce la Universidad Nacional de Arte Escénico es indispensable para poner en valor dramaturgias universales como las de García Lorca quien sitúa a Yerma en un conflicto que pone a prueba su naturaleza femenina y su moral; ya que ante la Vieja reconoce que se unió en matrimonio no desde el deseo amoroso; sino con un fin: la fertilidad.
Por ello, esta obra nos interpela desde el cuestionamiento: ¿Dónde radica su infertilidad?
No obstante, la Vieja le propone abandonar al marido y ser la mujer de su hijo. Yerma es el sujeto femenino marcado por signos negativos desde el colectivo rural; es decir, la ponen al centro de las tentaciones, las burlas y perjuicios.
Por otra parte, si vemos el núcleo dramático tenemos que Yerma acepta ser objeto del conjuro, inmersa en un espacio íntimo..."te busco a ti...tu sangre y tu amparo lo que deseo". En ese sentido, Yerma es el sujeto femenino que centra la perspectiva colectiva de un totalitarismo: la ultraderecha conservadora somete a los subalternos, ¡siempre!
Finalmente, en Yerma se da la catarsis como buen elemento clásico griego que subyace en una reivindicación ante la opresión de la ley paternalista. Se trata de justificar la revolución de la mujer que se libera del juicio colectivo conservador. Y altamente dramático con la presencia del thanatos.
¡Feliz Día Mundial del Teatro!💫
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