Mundo Butterfly

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sábado, 13 de diciembre de 2025

El poeta de la noche: la voz de Soldado Nostalgia

Lima me parte cada vez que viajo en una combi destartalada, humeante a puro hollín y (en pleno camino), rompiéndome el oído izquierdo con el parlante a todo volumen, cayéndose a pedazos con los golpes altisonantes y balbuceos vomitivos, acento de Amorfoda, Bugs Bunny, baby!

En esta ciudad de polvo y caos, tan solo podemos dar vueltas y vueltas por el centro bucólico de noches Yakana donde huimos del carnaval de cláxones y de los correteos de a luka y desde aquel refugio de atmósfera etílica encontramos las pausas que la poesía dispersa, entre tocadas, cadenas y versos subtes impregnados de resaca, poseídos con sangre Fegale.

El rey del Ti, el poeta del asfalto, el artista de la noche que deambula con Soldado Nostalgia bajo el brazo derecho y con un cuerpo de guitarra afinada en el otro extremo.

Eran casi las últimas semanas de 2024, cuando una mañana de recital villano, Miguel Fegale irrumpió con versos despercudidos de ese anquilosante academicismo. Lo vi, lo oí desde la primera carpeta. Sentí miedo (tal vez) de que se ponga de pie y nos grite: <<déjense de huevadas, salgamos a respirar poesía, pedorros>>, pero no, solo disparó (para mi tranquilidad cómoda) poesía achorada, tatuada de calle, de esquina meada, con un poco de mujer lasciva.

En su mesa, las poetas se miraban disimuladamente, pero aquel Miguel solo respetó el tiempo convenido para recitar.

Pasaron unos días más, hablamos y fue un paradigma superado, lo visto en su personalidad como poeta, como artista de la letra, como escritor, en fin… pude notar su generosidad para desprenderse de Juntos y Solos de Fuguet y regalármelo.

Desde ese momento, descubrí al hombre/al corazón humano descubrí al hombre detrás del artista. En sí pude saber que, si para todo es “el turbio”, para mí es el amigo bueno, además de librero de profesión y, probablemente, se convierta en arqueólogo de nuestra casa (UNFV).

Nos vemos desde la poesía, desde la chamba de lograr que un libro encuentre hogar y que pueda cumplir su misión en algún librero casero. Tengo Soledad Nostalgia (2020) en mis manos y puedo convencerme de que la poesía, además de estar en el aire, está en la calle.

En Fegale, tenemos el desdoblamiento de un sujeto poético que se desplaza en su hábitat natural como errante beat, aspirando el halo de las trasnochadas, de las rondas impregnadas de humo áspero, deambulante con las notas de Poetálica bajo el brazo y con la cadencia de Pólvora:

                                    Una guitarra liberada siempre me sana,

                                    tan encendida, distorsionada, tan liberada (DopaminA)

                                    esta vez no quiero recordar, ¡no! (p. 11).


Como bien alude el referente metatextual de Soldado Nostalgia, el poeta se mimetiza en un colectivo urbanoide para marchar en una Lima histórica como decadente: <<Lima toma mucho filo, cepillamos la av. Colmena por más

                                                                                                                      aditivos>>,

desde ese espacio se moviliza para respirar la femineidad de una ciudad/inestable: <<Sigo caminando contradiciéndome y mintiéndome

                                               por mi loca y suicida ciudad,>> (p. 12).

Desde la presencia de una irreverente mirada, podemos situar en Soldado Nostalgia una postura testificante de la convulsión sociopolítica radical, tal como lo vimos la generación de los noventa, enunciándose:

<<Y si tú No ganas la guerra será fatal,

los senderistas y emerretistas emboscarán e incendiarán tu ciudad>> (p. 13)

Además de mostrar un emocional hartazgo con ganas de escapar a La playa…

<<…el mar me tragó por soldado nostalgia, a la mierda la ciudad, fuck la capital ya no sabrás de mí

                                    ni de mi maldita cara…>> (p. 15).

El entorno under de La Centro que se sumerge en los errantes cubiertos del negro subte los sentimos con el corazón abierto: <<Y tú eres terca/tuerca/temeraria//como una vampiresa de la Lima subterránea…>>; en ese sentido, es liberador que la voz poeta, se manifieste también desde otros espacios artísticos como la música, sonándose desde las cuerdas:

                        <<En tu Lima asesina Los Poetálica son tu vitamina para poder respirar y rockspirar en la Plaza Francia>> (p. 20).

Así tenemos a un ser que va y viene, libre como el aire y románticamente creyente del arte por el arte desde la Azotea liberada:

<<La indolencia no se permite, ya mataron el boulevard y el Averno/del jirón Quilca con orden fiscal, pesó el bueno y la crueldad/Ahora quieren desaparecer la plazoleta integración, jirón Trujillo…>> (p. 28).

Desde un recorrido tanto bohemio como poliamorosamente lúdico tenemos a Besos de tecnopor, sin desprenderse, el errante lírico del hábitat limeñamente urbanoide con:

<<Tus horas dinamitas, para otros las noches malditas/ en el Centro Limeño, cuidado que te atrapen las cogoteras/disfrazadas de princesas>> (p. 45).

Para llegar a un final de este recorrido poéticamente placentero, tenemos la presencia intensa de lo femenino planteado en la calle <<cruda y honesta>>, la Ciudad con su atmósfera etílica en La Colmena como dominio, con libertinaje subte en <<Feriado endemoniado en mi Lima maldita>>.

 

Por siempre arte e inspiración, poeta Ti.

Martha Robles

(Poeta Abril)

 



 

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