Mundo Butterfly

@mundo_butterfly

miércoles, 5 de abril de 2017

Revista Q de la Universidad Católica del Perú (PUCP)

La noche del sábado 28
no aposté al corazón
y tras unas horas
nos embriagamos
para soltar las culpas
por una vida desatinada
 
Dicen por ahí que cuando te ves reflejada en una mirada
es cuando suenan las campanas
 
Y el amor no resulta de sumas simples
ni por dar más, se multiplica
 
Lo que se dice amor
Se apuesta
Se arriesga
aunque las probabilidades sean
mayores
"que se pierda la razón"
 
"Toma mi corazón,
Late y vibra
como las fibras".
 
Mi conciente susurra
 
20/03/17

martes, 31 de enero de 2017

Viaje

han pasado poco menos de veinte años desde la noche que volaste sin retorno
era casi el último de marzo próximo a mis quince
desde esa noche hice las maletas con cada retrato
pintado en la soledad de este cuarto vacío

aunque haya pasado más de la mitad de mi vida
sin la protección de tu piel
y soportado nueve calendarios
para entender que tu universo traspasó mi dimensión
aquí estoy sentada en medio de la nada
esperando el tren que me devuelva
hacia tu morada en el Eliseo

en esas maletas conservo celosamente los retratos en tu nombre
cubiertos con el zafiro de mi infancia
objetos grabados con tus iniciales
por tener el coraje de parirme

las diecinueve cartas escritas en tu cumpleaños ausente están ahí
porque después de ti
tuve que encontrar otro refugio, escribir

crecer lejos de ti ha sido aterrador
miraba el cielo para imaginarte
curando mis heridas
lejos de ti, se me hizo difícil volverme mujer
arrugaba la almohada con tu foto prendida en ella
mascullaba en la penumbra si por un segundo podía escucharte susurrar

sí, fue difícil tragarme los años de crisis
confusiones de mujer adolescente de adolescente mujer
en un mundo que se me cae a pedazos

las botellas me acompañaron en cada viaje vacío de hogar
en medio de noches de luna mundana
pero aquí estoy, una sobreviviente de las inyecciones y las pastillas
que en el día menos esperado vio su ángel

mis maletas y yo están listas para el Viaje
para cuando mi reloj se detenga
al lado de ellas, veo pasar los calendarios que me restan
para buscar tus pisadas en el Eliseo

 

lunes, 2 de enero de 2017

Tortugas (2017)

La idea de perdernos, mudar nuestras ropas de niños como para escaparnos de los parámetros, que intentaban los grandes imponernos; era divertida. Jugar a ser adultos conjugando el ritmo de nuestros torsos sobre las piedras alborotadas de arena, en aquella playa "Las Tortugas" del Norte.

Partiendo de Lima, las dos horas de camino en El Huachano no nos fueron suficiente para besarnos. Íbamos mimetizándonos en el brillo de nuestras miradas de dieciocho. Al Huachano, lo cogimos en plena carretera, a la mitad del precio de lo que cuesta un pasaje en la estación y con solo levantar el pulgar derecho pudimos seguir el rumbo sin tener que mostrar tarjeta de indentificación.

Cuando llegamos al kilómetro trescientos noventa y ocho de la Panamericana Norte, había caído ya la noche.

Cruzamos la carretera tomados de la mano, Octavio llevaba la linterna en la otra, mas en pleno camino las baterías se agotaron; (andando casi a ciegas), de pronto él cayó en un hoyo. Solos en la penumbra nos tomamos tiempo para reírnos más que preocuparnos. Sellamos el comienzo de la aventura con la cinética de un tímido beso, luego caminos acompañados: gaviotas insomnes aleteando en la bahía.

No nos tomó mucho tiempo encontrar la casa de playa de sus padres. Lo primero que hicimos dentro fue marcar nuestro territorio con velas aroma de vainilla y poco a poco se fueron sintiendo sus efectos; es decir: la balada de dos almas dejándose llevar al compás de sus fricciones, la danza piel contra piel de labios fluyó, confundiéndonos en el ritmo de dos cuerpos locos por estallar.

Esa noche nuestras hormonas solo reposaron cuatro horas y por cada vez que lo hacíamos, le juraba ser: "la madre de sus hijos".

A la mañana siguiente, mis sentidos despertaron por la humedad marina provocándome lascivia, mis dedos jugaban sobre su espalda, pero él seguía profundamente dormido.

Pasada las once el hambre nos sobrecogió. Fuimos a caminar por el malecón en busca de alimento, pero en octubre es difícil encontrarlo en cualquier balneario; por lo que decidimos caminar por los peñascos.

De pronto, empezamos a jugar como niños, chapoteamos como si por primera vez sintiéramos el mar; pero, los movimientos me nublaron, mi mente dio varias vueltas de campana. Cuando intenté ponerme de pie, me sentí desvanecer. Entonces Octavio me tomó en sus brazos y me acostó. Me dio de comer unas galletas que compró de inmediato. Cuando las fuerzas volvieron en mí nos fuimos a cocinar. En realidad, él solo observaba y me besaba por detrás, era hijo de padres machistas y yo, una hija de padres divorciados de abrazos.

A las horas siguientes cayó la noche, las revoluciones disminuyeron, el dinero se hizo poco, los preservativos también. A la mañana siguiente: era momento de partir y poner fin a nuestra luna de miel ausente de matrimonio. Volver a la impronta marcada por nuestros patrones de vida.

Él, a sus clases de ingeniería metalúrgica, a su tabla los domingos por la mañana (recuerdo que intentó enseñarme a correr olas, una mañana que con engaños aseguré que iba a una clase de matemáticas vacacional). Él volvió a la rutina de lunes a viernes, trabajar como la mano derecha en el negocio de su padre.

Yo en tanto, estudié turismo aunque anhelaba ser periodista o ganarme la vida gastando vanas palabras, pero los míos no lo veían productivo ni propio por mi mediocre récord de notas escolares.

Luego de meses y un poco antes de que se nos acabaran los dieciocho le dije: adiós.

Octavio y su familia querían una mujer que atendiera a sus hijos y yo solo quería divertirme de bruces, trepada de él en su moto arenera para después algún día sentarme como ahora, contarlo a medianoche bajo el trance que provoca el aroma de un café adulto.

martes, 6 de diciembre de 2016

En lo profundo y en la nada

Cuando cruzaste el umbral, las cosas no volvieron a estar en su lugar. Mi soledad volvió a ser feliz con mi sombra.
La jabonera  es una barca que duerme y amanece tal cual la dejé.
Sí fui yo, quien se olvidó de las fechas; sin embargo, tus decisiones y tus mentiras mataron estas mariposas que sentía por dentro.
Ya no espero a nadie.
Parece que las estaciones de par, de convivencia casi son remotas.

Cuesta mucho levantarse de los escombros.

Anoche bebí con mi mejor amiga, aún no olvida  al hombre que le dio dos hijos.
El desamor ronda en esta órbita. No me ahogo con tu ausencia, prefiero pensar que no existes aunque quieras ser con ella feliz.
Y probablemente continúe escribiéndote sola, porque estamos a punto de volvernos nada.
 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Fuego púrpura

"La procesión se llevo por dentro"; se suele escuchar cuando la multitud avanza a paso lento, a veces la pausa se prolonga por el tiempo dispuesto para las lágrimas caídas bajo un cielo púrpura, impregnado de cenizas por las tres almas que partieron para siempre. El hollín se difumina entre gotas de sangre inocente. Se olvida tan pronto como la lectura de un nuevo titular, al día siguiente>>.

Día Mundial del Teatro

 ¡Estamos celebrando el Día Mundial del Teatro! En este día tan especial, me animo a contarles que la Universidad Nacional de Arte Escénico ...