Mundo Butterfly

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martes, 8 de marzo de 2022

No es un desayuno más (recuerdo haber escrito este cuento en uno de mis primeros talleres)

Título: No es un desayuno más

Seudónimo: Avril Suárez

 

Para los que son víctimas de la cadena

de dolor en este mundo.

 

 

Cansada de tantos fracasos, ese día Laura decidió abrirle su corazón al hombre quien la veía todas las mañanas, Humberto.

Humberto, es ese hombre que no podía evitar sentirse más arisco de lo normal, cada vez que Laura llevaba a cuestas una amanecida de luces, sicodelia y alcohol. Se tendía sobre la cama, presa de su resaca sintiendo que las paredes, el televisor, la radio, la cómoda, el clóset se le revolvían como remolino.

 

Como las mañanas no son iguales para todos, Humberto – a sus setenta y cinco años - no necesita que suene la alarma para despertar. Él se levanta a sobresaltos, como sintiendo la necesidad de adelantarse todos los días al alba.

 

La mañana del diecinueve de junio, después de haber tenido un sueño sin descanso, Humberto se levantó de un sobresalto - como de costumbre -, aunque sin tener claro qué día de la semana era apenas empezó a moverse, la cama rechinaba como pidiendo descansar.

 

Por cada nuevo amanecer, la sensación de no perder el tiempo lo embarga. Acelera el ritmo, coge lo que ve cerca para ponerse, una camisa tirada que usó el día anterior y los pantalones que están regados sobre el piso. Luego, busca entre sus cajones por si hay unas medias limpias; ésta vez caen al suelo papeles, fotos y otras cosas más. Solo cuando su mano logra llegar a uno de los rincones del cajón, encuentra el último par y se las pone inmediatamente.

 

Humberto tiene mucha prisa en que el desayuno esté listo para Laura. Sabe que prepararlo es un ritual casi devocional. Puede faltar ropa, dinero o amor, pero menos el alimento, piensa.

 

Mientras que al otro lado de la casa…Laura solo nota que le falta amor.

 

Cierta tarde Laura dejaba correr las horas viendo en la televisión a su cantante favorito “Pedrito”, entonces recordó para siempre cuando éste habló sobre una ley de vida, aquella que gravita en un efecto de acción y reacción de padres a hijos.

 

“Cuando se es pequeño son los padres quienes en principio ejercen la acción sobre los hijos al educarlos, criarlos, alimentarlos…luego el tiempo pasa y se va dando la reacción en ambos por todo lo aprendido; aunque esto signifique felicidad o desdicha para cualquiera de ellos o para todos”, le comentaba al entrevistador.

 

Pero volvamos a la mañana del diecinueve de junio. Mientras se dirigía a la cocina, Laura sintió que después de tantos años de batallar contra esos anticuerpos hacia Humberto era ya tiempo de darse una tregua, de intentar entender al hombre viejo, tanto como complejo, era como querer dejarse a un sentimiento ajeno y desconocido, como ser normal y querer a papá.

 

Ella abrió la puerta – todo estaba totalmente desordenado en la cocina -, frente al lavadero Humberto está parado con sus mismas manías. Laura lo miró fijamente y pensó que estas podían ser no  tan detestables.

 

Se acercó a él, Humberto no quitaba la mirada de la tabla de picar. Ella lo agarró por la espalda, deseándole un ‘Feliz día’, con un gesto raro pero amable. Tal vez ese sería un saludo solo por ser diecinueve de junio. Lo cierto es que Humberto solo sonrió agradeciéndole, sin dejar de lado su naturaleza parca y cavilosa.

 

Cuando el desayuno estuvo listo, ambos se sentaron en la mesa. Laura notó la cabeza siempre baja de Humberto, sintió las décadas vividas en cada respiro de ese hombre, en el rechinar de su prótesis gastada y el sufrimiento marcado en sus manos callosas. Por primera vez, ella se preguntaba si esas manos maltratadas eran la señal de un hombre que había sobrevivido a su propia vida.

 

Sentados en la mesa, Laura notaba que Humberto solo veía la hora – otra manía más para soportar -, pues él no puede pasar mucho rato sin volver a ver el reloj. Será ésta una costumbre heredada de su vida militar, como también la de lustrar incansablemente sus zapatos…

 

Sin embargo, la rigidez también trae su revés, por lo que debería haber una explicación lógica para entender por qué Humberto desde que dejó de ser marino, ya no tiende su cama.

 

Siempre manteniendo su cabeza baja, el hombre taciturno no quita la mirada de la taza, a pesar de que el vapor del agua hirviendo empaña aún más sus grasientos lentes.

Para no perder el tiempo en soplar, prefiere sorber una y otra vez.  Aunque la taza se haya quedado vacía, casi se puede notar el vapor que asciende de ésta. Durante esos minutos de miradas rehuidas, innumerables dudas flotaban por la cabeza de Laura, pero éstas se iban perdiendo en un total silencio.

 

Laura me dijo que quería preguntarle, ¿Realmente amaste a mamá?, si la amaste ¿por qué peleaban tanto? O ¿crees que ella se equivocó contigo? Sé lo importante que es para Laura entender sus recuerdos. Ella se quedó un momento en silencio y le pedí que continuara.

Sabes, quería preguntarle también ¿Por qué me va tan mal en mis relaciones?, ¿En qué sentido? – le pregunté -. Porque cada vez que alguien se acerca, solo termina escapando. ¿Será él, el culpable?, el culpable de mis inseguridades por todas esas veces que nos dejó para internarse en la base naval; entonces cada vez que regresaba, a mis hermanos y a mí nos decían ‘Saluden que es su padre’. Ella siguió y siguió hablando como si ese desayuno hubiese durado días.

 

Recordé cuando una vez estaba en la cocina con mamá. De repente él abrió la puerta de la cocina con un solo golpe. Sin saludarlo, mamá solo le dijo que le había faltado dinero para el almuerzo. Y su reacción, - cual cachaco harto de que le manden -, fue pronunciar estas palabras con ira… ¡En qué has gastado! A mis siete años, yo solo pensé ¡no, Dios una pelea más!

 

De pronto, mamá agarró el cuchillo, sus ojos reventaban de odio y rabia, se lo acercó a su rostro. Yo grité y ella retrocedió.

Me pregunto y si yo no hubiese estado; tal vez mamá habría caído en el desenfreno total. Ahora entiendo que tan cerca se puede estar de esos titulares sensacionalistas. Otras veces, peleaban por el eterno problema de la casa de abajo. Mamá lo presionaba,  a punta de gritos para que desalojara a sus hermanas. Desde que tengo memoria, mamá vivía enferma por eso. Por cada pelea, su salud empeoraba y ésta ya estaba muy resquebrajosa. Fueron ocho operaciones que se registraron en su historia clínica.

 

Las ocasiones en que ella más paraba en el baño o cerca de la batea se convertían en pesadillas para mí, sobre todo en las madrugadas porque era imposible conciliar el sueño, cada vez que le venía una arcada.

Si me preguntas por qué más peleaban, pues por dinero para nuestras pensiones del colegio o por las medicinas que nos hacían falta, cada vez que nos enfermábamos. Laura se quedó callada por un buen rato. Le pregunté si finalmente todas esas dudas se despejaron en ese desayuno…

 

“Fueron minutos de silencio pensando, recordando; entonces ya no hubo más café en mi taza… ‘Gracias Pá, nos vamos’ ”.

 

Humberto se puso de pie, recogió todo de la mesa y lo lavó inmediatamente. Como de costumbre, trató de recordar dónde dejó las llaves, volvió a su dormitorio a pasos acelerados para encontrarlas sobre el velador junto al montículo de cosas revueltas ahí.

 

Ese hombre miró nuevamente el reloj, se pone presuroso el saco para ir a la casa de Madeleine en Surco, la hermana mayor de Laura.

 

Durante las dos horas de trayecto en combie, aunque se sentaron juntos no hubo mayor conversación, no se dijeron nada importante aparte de…

 

- En esa calle había un restaurante, ¿no? Sí pá, lo cerraron hace dos años. ¿Cuánto está el pasaje a Surco? Un sol cincuenta Pá. Tras ese largo viaje de ambos casi enmudecidos, llegaron finalmente  a la casa de Madeleine…

 - Feliz Día Humberto, ¿nos vamos?, le dijo luego de abrazarlo.

 

Entonces Humberto, Laura y Madeleine caminaron hacia el restaurante sin mucho qué decirse tampoco, por lo que Madeleine para romper el silencio del encuentro…

 

-       Humberto… ¡Qué feo Día del Padre les están regalando ¿no?, con lluvia y más nublado que nunca!

 

……..

 

#cuento, #escrituracreativa

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