Metamorfosis: de la mente se tejen ideas. Pueden ser absurdas, pero el idealismo conmina a dejarlas ir por el mundo.
Mundo Butterfly
@mundo_butterfly
domingo, 7 de diciembre de 2014
viernes, 7 de noviembre de 2014
Barrios Altos in Blues
La vida en Barrios Altos se pasa además de reunirse en las esquinas, es también jugar “las pichangas”. Tatán conocido como “El Robin Hood de Lima” también jugaba al fútbol. Los hombres que crecen en estas calles juegan por el respeto, por el honor y por las ganas de ganarse las “heladas”. Mi primo, el menor de los hijos de mi tío, jugaba muy bien a la pelota. Vale decir que si nos cruzábamos con algunos de los bravos, solo bastaba decirles: “Tranquilo muchacho que soy familia del Cholo Robles de Huánuco”. Mi primo jugó en la categoría menores de la U, pero mis tíos temían que se dedicara a las mujeres y al alcohol, como bien se sabe fue el destino de algunos cracks peruanos. Hace unos días le pregunté por J. J. Oré. Me respondió que a los trece años, J. J. Oré lo vio jugar en el Club Universitario de Deportes. Lo aconsejaba con espíritu de mentor, “él era muy bueno para eso”, me dice. “Como delantero era muy bueno, la U le debe muchos goles”, agrega.
Aunque en estos días de octubre se escuchen argumentos de que la música criolla está desapareciendo, basta dar un vistazo al jirón Ancash para entender que Barrios Altos es una especie de guetto del criollismo pues desde la colonia, en sus calles se fusionaron la picardía española y la cultura afroamericana; naciendo una manera de entender la vida al ritmo de guitarra y cajón. Desde aquella época, la marginación se respira en sus callejones y quintas; por lo que tocar, cantar y bailar fue una actitud rebelde frente a las desigualdades del colonialismo. Por ese mismo espíritu es que vemos a la señora Lucha Reyes plasmada en aerosol, convertida en una ícono del criollismo.
Con la aparición de voces criollas importantes esta corriente se fue popularizando y con ello, las fiestas y las jaranas se convirtieron en el modus vivendi de Barrios Altos. Felipe Pinglo Alva es un ícono perpetuo en la memoria de los habitantes de este barrio. Vivió a tres cuadras de la Iglesia del Carmen (Junín 1456, antes calle Del Prado). Pinglo nació el 13 mayo de 1890 y murió el 18 del mismo mes de 1937. Quienes lo conocieron dicen que les cantaba a las mujeres, al amor y a la decepción y que la inspiración le llegaba por el oído. En la Plaza Italia trabajaba su amigo, Luis Enrique, zapatero de oficio quien – con poemas propios – había enamorado a una escolar de tez blanca y de mejor posición. Cuando la madre descubrió el amorío, no vio mejor salida que mandar su hija al exterior. Pinglo, asiduo visitante de la zapatería, cuando iba en dirección a su trabajo escuchó los sollozos de un romance interrumpido por los prejuicios sociales. La frustración de este amor fue inspiración para “El Plebeyo”: Mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo el alma en que se anida mi incomparable amor. Ella de noble cuna yo humilde plebeyo no es distinta la sangre ni es otro el corazón. ¡Señor! ¿Por qué los seres no son de igual valor? Luis Enrique “El Plebeyo” nunca pudo superar su dolor sentimental y terminó sus días refugiándose en el alcohol y en las cantinas.
Sin duda, que en Pinglo el amor o el desamor ha sido el motor de su potencia creativa. Sus composiciones eran dedicadas a Hermelinda, una muchacha de Cinco Esquinas. Pese a que ambos expresaban mutuamente sus sentimientos a través de cartas, el romance no era del todo explícito, ya que su familia le prohibía a Hermelinda salir de casa. Lo que Pinglo no imaginó era que el tiempo se encargó de congelarle las venas cuando descubrió que su Hermelinda iba a ser la esposa del también compositor y poeta Alberto Condemarín. Fue tal su rabia y sus ganas de olvidarse de ella que decidió mudarse a La Victoria, no sin antes decirle – con maletas en mano – a Condemarín: “Quiérela mucho”.
Luego de tres años de exilio post-decepción amorosa, Pinglo regresa a su Barrios Altos con una composición bajo el brazo, “De vuelta al Barrio” inspirada no solo por la pena de un amor perdido, sino también por la nostalgia de haberse separado de sus bohemias noctámbulas en la chingana del japonés Kanebo en la calle Las Mercedarias. Cuentan los barrioaltinos que Pinglo remataba ahí sus noches de bohemia con un aguadito de gallina. Los vecinos del Callejón del Fondo lo amaron con “De vuelta al barrio”:
“De nuevo al retornar
al barrio que dejé
la guardia vieja son
los muchachos de ayer.
No existe ya el café
ni el criollo restaurant
ni el italiano está
donde era su vender”
Por las calles de Barrios Altos no solo se sienten los golpes de cajón, los ecos de las guitarras rasguñarse o las voces desgajadas por el sentimiento criollo; sino también, que es lugar de leit motiv para la poesía creada por Winston Orrillo. Sus calles, sus gentes, sus escenarios inspiraron al poeta para crear Calle Antigua:
Calle Antigua
Con los pies
fatigados de camino
he vuelto
por la calle conocida
Nada cambia
en la calle conocida
Casas viejas
pintadas de amarillo
y el oscuro habitante
de la esquina
Juan el chino
aún vende las cosas
ya compradas
Alguno que otro
ha muerto
por cumplir
con los ritos
de la vida
Pero la calle antigua
y sus casas amarillas
No registran señales
de fatiga.
Winston Orrillo
(Del poemario La memoria del aire – Ediciones La rama – Lima, 1965)
“la vida en su misterio
me ha dado una verdad
los tiempos que se fueron
esos no volverán”
Anónimo
Aunque en estos días de octubre se escuchen argumentos de que la música criolla está desapareciendo, basta dar un vistazo al jirón Ancash para entender que Barrios Altos es una especie de guetto del criollismo pues desde la colonia, en sus calles se fusionaron la picardía española y la cultura afroamericana; naciendo una manera de entender la vida al ritmo de guitarra y cajón. Desde aquella época, la marginación se respira en sus callejones y quintas; por lo que tocar, cantar y bailar fue una actitud rebelde frente a las desigualdades del colonialismo. Por ese mismo espíritu es que vemos a la señora Lucha Reyes plasmada en aerosol, convertida en una ícono del criollismo.
Con la aparición de voces criollas importantes esta corriente se fue popularizando y con ello, las fiestas y las jaranas se convirtieron en el modus vivendi de Barrios Altos. Felipe Pinglo Alva es un ícono perpetuo en la memoria de los habitantes de este barrio. Vivió a tres cuadras de la Iglesia del Carmen (Junín 1456, antes calle Del Prado). Pinglo nació el 13 mayo de 1890 y murió el 18 del mismo mes de 1937. Quienes lo conocieron dicen que les cantaba a las mujeres, al amor y a la decepción y que la inspiración le llegaba por el oído. En la Plaza Italia trabajaba su amigo, Luis Enrique, zapatero de oficio quien – con poemas propios – había enamorado a una escolar de tez blanca y de mejor posición. Cuando la madre descubrió el amorío, no vio mejor salida que mandar su hija al exterior. Pinglo, asiduo visitante de la zapatería, cuando iba en dirección a su trabajo escuchó los sollozos de un romance interrumpido por los prejuicios sociales. La frustración de este amor fue inspiración para “El Plebeyo”: Mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo el alma en que se anida mi incomparable amor. Ella de noble cuna yo humilde plebeyo no es distinta la sangre ni es otro el corazón. ¡Señor! ¿Por qué los seres no son de igual valor? Luis Enrique “El Plebeyo” nunca pudo superar su dolor sentimental y terminó sus días refugiándose en el alcohol y en las cantinas.
Sin duda, que en Pinglo el amor o el desamor ha sido el motor de su potencia creativa. Sus composiciones eran dedicadas a Hermelinda, una muchacha de Cinco Esquinas. Pese a que ambos expresaban mutuamente sus sentimientos a través de cartas, el romance no era del todo explícito, ya que su familia le prohibía a Hermelinda salir de casa. Lo que Pinglo no imaginó era que el tiempo se encargó de congelarle las venas cuando descubrió que su Hermelinda iba a ser la esposa del también compositor y poeta Alberto Condemarín. Fue tal su rabia y sus ganas de olvidarse de ella que decidió mudarse a La Victoria, no sin antes decirle – con maletas en mano – a Condemarín: “Quiérela mucho”.
Luego de tres años de exilio post-decepción amorosa, Pinglo regresa a su Barrios Altos con una composición bajo el brazo, “De vuelta al Barrio” inspirada no solo por la pena de un amor perdido, sino también por la nostalgia de haberse separado de sus bohemias noctámbulas en la chingana del japonés Kanebo en la calle Las Mercedarias. Cuentan los barrioaltinos que Pinglo remataba ahí sus noches de bohemia con un aguadito de gallina. Los vecinos del Callejón del Fondo lo amaron con “De vuelta al barrio”:
“De nuevo al retornar
al barrio que dejé
la guardia vieja son
los muchachos de ayer.
No existe ya el café
ni el criollo restaurant
ni el italiano está
donde era su vender”
Por las calles de Barrios Altos no solo se sienten los golpes de cajón, los ecos de las guitarras rasguñarse o las voces desgajadas por el sentimiento criollo; sino también, que es lugar de leit motiv para la poesía creada por Winston Orrillo. Sus calles, sus gentes, sus escenarios inspiraron al poeta para crear Calle Antigua:
Calle Antigua
Con los pies
fatigados de camino
he vuelto
por la calle conocida
Nada cambia
en la calle conocida
Casas viejas
pintadas de amarillo
y el oscuro habitante
de la esquina
Juan el chino
aún vende las cosas
ya compradas
Alguno que otro
ha muerto
por cumplir
con los ritos
de la vida
Pero la calle antigua
y sus casas amarillas
No registran señales
de fatiga.
Winston Orrillo
(Del poemario La memoria del aire – Ediciones La rama – Lima, 1965)
Por sus calles y jirones se siente el tiempo detenerse tal vez sea por la creencia de algún mito que se conserva en la memoria popular: la Piedra Horadada del jirón Cangallo. Se han creado historias fantásticas, fantasmagóricas y diabólicas alrededor de ella. De niña me contaban que era peligroso acercarse a esa piedra porque es del Diablo y en esa calle se respira la muerte porque quien camina cerca de la Horadada, desaparece. Se escuchan también historias de quienes caminan por ahí bajo los efectos del alcohol y ven un caballo blanco que bota fuego por la boca. Sin embargo, el investigador Luis Antonio Eguiguren en su libro “Las calles de Lima” desbarata tal creencia y sustenta que en los tiempos de la colonia en las esquinas se colocaban piedras para evitar el contacto de las carrozas con los muros de las casas.
Cuando pienso en Barrios Altos, vuelvo a mi infancia y cada vez que pueda volveré porque la nostalgia es parte de la vida y porque me provoca sentir que el tiempo se detiene.
“la vida en su misterio
me ha dado una verdad
los tiempos que se fueron
esos no volverán”
Anónimo
Barrios Altos in Blues
Los barrios tienen la personalidad de sus vecinos. Un barrio es el espacio que nos conecta con el mundo externo, donde se archivan los flashbacks de un pasado no lejano, cuando jugábamos o besábamos, donde se cuajan las amistades con silbidos distintos en las esquinas. Sin embargo, con el pasar de los años el barrio se vuelve un baúl. Y para algunos que dejaron el Perú, el regreso al barrio factura algunas lágrimas.
Cuando pienso en Barrios Altos, los recuerdos del edificio mostaza despintado me asaltan. En el edificio del jirón Huánuco de la cuadra tres, el tiempo parece detenerse por las capas de polvo en su fachada. Si tuviera que retroceder el tiempo a mis siete años; vuelvo mentalmente al cuarto piso de aquel edificio cuando mi atención se dispersaba en las geometrías de las baldosas, entre sus rombos y curvas de colores ocres. Me llevaban para visitar a los tíos. Estando dentro, las baldosas volvían como ilusiones ópticas. Solía abrir y cerrar las puertas de madera con marcos, vidrios y perilla blanca.
Aún estando en Barrios Altos, en el departamento del tío, nunca escuché un vals, ni género criollo que se le asemeje; sin embargo, las historias de la Viuda Negra eran usuales mientras conversaban en la sala. Una noche escuché a mi padre decir que con varias copas encima caminaba zigzagueante por el jirón Huánuco en plena madrugada; y el cuerpo se le heló cuando una mujer madura de velo negro se le cruzó. Él vio que ella se suspendía en el aire. Tres hombres parecían seguirla y lo poco que recuerda fue una pregunta simple de parte de ella: ¿Tiene Ud. un cigarrillo? “Todo mi cuerpo empezó a temblar y sin mirarla le invité uno, prendí el encendedor y eché a correr.
Precisamente es en el jirón Huánuco (antes Las Carrozas porque ahí solían estacionarse) donde existía el río Huatica, según dicen los investigadores. A unos metros de aquel edificio, se puede ver el retrato de la Virgen de las Mercedes, la patrona de Barrios Altos. Una obra de cariz urbano, entre rupestre y devoto. Entonces, recuerdo los recorridos de las mujeres de la familia a las Siete Iglesias en Semana Santa, que por cierto hay muchas, porque cuando los españoles llegaron levantaban iglesias para extirpar el espíritu de las huacas. Los homenajes a la Virgen del Carmen se rinden los 16 y 26 de julio de cada año, ocasión para dar rienda a la poética – lírica del criollismo. Barrios Altos se hizo improvisadamente en la época colonial. La falta de planeamiento urbano y la cercanía al Cerro San Cristóbal permitió que el trazado de sus calles sea desigual y sean caprichosamente desniveladas. Este barrio era considerado el punto neurálgico – distributivo – administrativo que conectaba Lima con los Andes. El agua era también el recurso principal de distribución desde épocas prehispánicas. Su cercanía al río Rímac, convertían estas tierras en un fértil valle irrigado por acequias.
viernes, 24 de octubre de 2014
Mariposa cautiva
Mariposa cautiva
partieron el capullo que te cubría
cuando estabas a punto de abrir tus lienzos
¿Qué es para ti la justicia?
una ilusión en el mundo del super hero
aquí no hay estatuas de la Libertad que te
amparen.
Mariposa cautiva
te mutilaron las alas
para ser parte de su vitrina de putas.
Millones de mariposas son cazadas por segundo
si la pierdes, a dónde irás para
recuperarla
a una cama pestilente de sexo al paso?
Cuida tu mariposa, la mía
corre sin mirar atrás
te espero al otro lado del túnel...
Abril
partieron el capullo que te cubría
cuando estabas a punto de abrir tus lienzos
¿Qué es para ti la justicia?
una ilusión en el mundo del super hero
aquí no hay estatuas de la Libertad que te
amparen.
Mariposa cautiva
te mutilaron las alas
para ser parte de su vitrina de putas.
Millones de mariposas son cazadas por segundo
si la pierdes, a dónde irás para
recuperarla
a una cama pestilente de sexo al paso?
Cuida tu mariposa, la mía
corre sin mirar atrás
te espero al otro lado del túnel...
Abril
sábado, 11 de octubre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
El Club
Cada
jueves por la noche se reúne el club de los hombres que lloran en silencio, de
los que se secan de espaldas sus lágrimas impregnadas con el vaho del alcohol
mezclado, mezclado con la transpiración propia de las noches de verano, porque
la sed que provoca el verano es el mejor pretexto para juntarse y compartir sus
“cosas de hombres” humedeciendo sus palabras, ahogando sus catarsis “a la
seca”.
Con
asistencia casi fervorosa, cada jueves en la mesa 25 de siempre, en la esquina
humedecida de vapores parroquianos, en el bar Ciro de toda la vida, se
encuentran: “El Jony”, “el Luchito”, Carlitos “papitas”, y Enrique “el Gordo
Porcel”. Cada jueves desde hace 25 años, ellos dejaron los pañales del colegio
para hacerse hombres en el camino con la piel volviéndose pellejo de adulto.
Frecuentemente,
el primero en llegar a la mesa 25 es Jony, pues de lunes a viernes sus entradas
son rutinariamente oficinistas. Luego de marcar, va camino al bar con la
corbata desanudada de aburrimiento, con las lenguas de su camisa
desbordándosele a medio cuerpo, ésta queda, al final, tan ajada por detrás como
sus deseos de soñar. A partir de las seis, Jony es el oficinista que solo
quiere desentenderse de la rutina de la escrituras, las actas, los contratos y
demás.
En
realidad, ha querido desentenderse de sus afanes oficinistas desde siempre,
pero la manutención de su crío lo ajusta tanto como el nudo de su corbata, día
a día. La sorpresa de ser padre a los 19 truncó sus estudios cuando cursaba el
tercer ciclo de diseño gráfico.
Sentado
en la 25, enciende su cigarrillo número diez del día y ordena la primera
“helada” de la noche. Ésta llega, entre las volutas solitarias del primer
asistente de “el club de los jueves”. La combinación alcohol-humo libera sus
endorfinas masculinas, al caer la noche.
De
pronto, el “Papitas” lo sorprende por detrás con un palmotazo. Habla broder,
¿tan temprano?, estuvo bajo el negocio, hoy!, sentencia Jony. No cuñao, me vine
cueteao, a un coleguita lo atracaron un par de bestias en moto. Le quitaron su
canguro y lo dejaron sangrando en la pista, conchasumare. No jodas, toma un
vasito para que se te pasen los muñecos, entons.
A
medida que la noche se volvía adulta con el contar de los tic tacs, el círculo
de la mesa 25 se cerró con la llegada de Luchito y el “Gordo Porcel”. Los dos
andaban por casualidad en el bulevar de la cultura. Luchito andaba liberando
pasos para ir en busca del mejor cuento de Julio Ramón Ribeyro y el “Gordo
Porcel” hacía una semana que tenía en la cabeza ir por un fascículo de Dragon
Ball, con el maestro Rochi rodeado de mujeres en bikinis, en portada.
Ambos
se escapan de sus rutinas los días que les son propicios para recorrer los
stands del último oasis de cultura en la ciudad. Aquel jueves ambos avanzaron
cada uno por un lado, de norte a sur y al minuto veintisiete se vieron las
caras, se estrecharon las manos con una enérgica palmada por la espalda y
siguieron la ruta hacia la mesa veinticinco, esta vez con las manos vacías.
Mientras
que en el bar Ciro, Jony y “Papitas” iban avanzados en el oficio de inclinar el
codo, salpicando la charla con borbotones de espuma. Sentados todos se completó
El Club cuando Luchito ocupó el tercer asiento derecho y el “Gordo Porcel”, el
segundo izquierdo. Luchito abrazó a todos, palmoteándolos. Acalorado vociferó:
a celebrar carajo! Su euforia daba lugar al Sedan 2013, color plata, adquirido
por un gerente ejecutivo del Consorcio Maquinarias, Carrocerías y Asociados. A
quien el ascenso le fue un buen pretexto para regalarse un auto. Su día estuvo
completo: el gerente estrenando puesto y auto; y Luchito asegurándose el pago
de las cuentas de hace tres meses con el cinco por ciento de los más de quince
mil dólares en venta.
Últimamente,
andaba un poco preocupado, ya que tiene una cuenta extra por saldar, se trata
de los honorarios de su abogado. Sus servicios le fueron necesarios para el
juicio de los alimentos que tenía entre sus pendientes. Aquel Dr. Román lo
libró la semana pasada de ser castigado con la pensión más alta, aunque para
lograrlo se atrevió a adulterar boletas de pago, reportes de comisión y recibos
por honorarios. Prácticamente lo declaró en bancarrota. Pensar que no ama a su
hijo es una idea de corte absoluto, tal vez se trate de una manera de
protegerse los bolsillos, por si faltara dinero para la diversión.
En
el club de estos cuatro caballeros, las cervezas van y vienen mientras que la
noche envejece y se vuelve amanecida. Sus intercambios verbales transitan entre
las volutas que emanan de los Hamilton y los Pall Mall. En esta mesa de
fumadores perdidos, el cenicero atiborrado soporta heroicamente sus
testimonios:
Tengo
que confesarles que Carla me pidió la separación, Jony los enmudeció con esta
declaración. Eso pasa todo el tiempo chato, agregó “el Gordo Porcel”. La mamá
de mi calato me dijo lo mismo cuando recién cuando recién cumplía los cinco
años, yo la verdad no me hice bolas. La dejé que se vaya con su vieja, yo
regresé dos años con mis viejos y ahora vivo tranquilo, en mi cuarto, sin que
ninguna me joda. De cuando en cuando la visito, veo al chamaco y por las
noches; cuando se puede, un polvorín y relajao.
Sí
Jony no te hagas paltas por ella, además tiene un hijo tuyo; así que siempre te
va a necesitar broder; pero qué fue, te quiere dejar por otro acaso?, agregó
Papitas. No cuñao, no se trata de eso. Lo que pasa es que…tamare. Cuenta pes
on. Ya, ya, es que me encontró las boletas del telo y los mensajes en mi
celular. Conchasumare, me sacó todito!
Ellos
respondieron entre risas, palmotazos a la mesa y por ahí un: Fuiste compare!
La
verdad no sé cómo me pude enredar. Todo andaba normal con ella, andábamos sí
algo cansados y empecé a darme cuenta que la secre del jefe me miraba mucho;
desde entonces, noté sus escotes todos los días! ¡Todos los días, conchasumare
y no pude más!
Ala
on, eso sí que está jodido. Cuando una mujer quiere que te la comas y te
vacila, es jodido resistirse; pero está buena, entonces? La verdad sí, pero yo
amo a Carla. Diablos, es la madre de mi hijo. Nunca pensé en perderla, ahora
quiere que nos separemos. Ella estará sola y no faltará un huevón por ahí que
la joda!
Bueno
eso sí puede ser, pero nada ganas poniéndote a pensar en eso pes on. Solo deja
que se calme, siempre llámala, pregúntale por tu hijo. Te apuesto que por él,
ella querrá volver contigo! Así que relajao nomás.
Y
salud pes!, los cuatro hombres brindaron, chocando sus energías con esos vasos
que tienen al león rugiendo. Luego del trago “a la seca”, pasaron al siguiente
tema: y vieron el gol que se falló Messi?
M.R.
Lima, 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
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