Mundo Butterfly

@mundo_butterfly

domingo, 27 de diciembre de 2020

Mariposa Butterfly

la más codiciada del millón de gemas

ventilando vuelos sin dueño

desde que me arrancaron de ti

tu recuerdo en carboncillo reposa en mi pecho

guarecido en noches de lluvia solitaria

cuando el alba mustia del Intermezzo Tropical

anunciaba la cacería

fue cuando por última vez

el polen se impregnó en tus sentidos 

jugaste con tu captor


posándote en su trampa envuelta del néctar de las Flores del mal

(sin siquiera chistar), el murciélago tomó posesión

de tus lienzos vítreos

en la fragilidad de tus alas

la perversidad del tráfico piel trata

se impregnó.


jueves, 10 de diciembre de 2020

Ciudad M

En medio de una habitación oscura, el aire circula denso en el 501. El televisor descansa poco y nada. Precisamente ahí es donde convive una pareja aterrada con la posibilidad de contraer el virus azul.
Y es que sucede que la ciudad de los atardeceres eternos nunca proyectó que en el día ciento cincuenta de un otoño cálido,  los parques andarían acordonados con la señal: <<Prohibido hacer vida. Quédate en casa>>.
En esta nueva realidad, los lunes son como los domingos, los domingos como viernes y los viernes con las mismas horas de feriado.
El sueño es un remedio inicuo para continuar la vida entre tantas sombras.
La ciudad yace quieta de madrugada a horas tardes. Yo solía llevar los periódicos de un domingo cualquiera al 501. Sin embargo, ya será cuarenta y cinco días desde el último día que recogieron sus cuerpos.
Hoy veo a mi ciudad con otra mirada desde que me volví azul. La última vez que recorrí sus calles, solo había tomado un café y una bizcotela. De haber sabido que me transformaría por el virus, habría bebido alcohol hasta quedarme dormido en mi banca favorita.
En esta ciudad M, las parejas han desaparecido de las esquinas. Solo el viento, papeles sucios y mascarillas desteñidas han tomado posesión de las calles.
Mientras camino como dando un vuelo recorro los pasadizos que conocí bien. Puedo notar el vacío detrás del 505. El abuelo que siempre me pedía su periódico a las ocho, los lunes.
Los abuelos llegan a la edad que pueden, pero al volverse azules, el destino los recoge  como hojas de otoño.
En este otoño de pandemia, la fiebre azul se dispersó como pólvora. La pantalla se vuelve un inventario de cifras en rojo.
Después de la tercera ola, todos los habitantes del edificio se volvieron extraños. Los del primer piso ya no riegan las plantas como bien lo hacían los domingos. Prácticamente se han convertido en los guardianes revestidos de un blanco impregnado en cloro, rociando cada rincón del edificio en horas muy puntuales y durante todo el día.
Yo, particularmente, he recorrido cada nivel de este edificio como si fuera mi casa. Hoy parece que todos se han ido de viaje.
Nunca se supo si el abuelo Carlos llegó a tener nietos. La noche en que enfermó, solo pidió una aspirina. Y fue doña Nora del 504 quien trajo al fiscal y al párroco vestidos de blanco plastificado.
Lo que un día fue convivencia, hoy se llama resistencia.
En un lugar llamado Ciudad M, el otoño se empieza a sentir alejado de la vida.
Desde el Oriente, llegó la llamada fiebre azul y en ciento cincuenta días nadie ha podido tocarse.
Hoy el principio llamado gregarismo es una utopía. Y aunque los paraderos lucen vacíos, siempre se deja ver por donde se camina: <<Prohibido darse besos>>. Qué duda cabe que el presente se llama pandemial.
Las sombras, en medio de la noche, en una ciudad pandémica como M son como espejos vacíos.
El miedo acaba con el deseo de dar vueltas por los bares, bailar y ligar hasta las últimas consecuencias, mientras los gatos tomaban posesión de las esquinas.
Hoy la ciudad M no duerme, sino que sobrevive a cada mañana, dando cien vueltas como un roedor excitado.
Los buses circulan todos los días como si fueran domingo en una pista abandonada. Los paraderos son fantasmas a cualquier hora. Mientras había trabajo, se podía respirar el estrés de las primeras horas del día. Correr hacia el paradero con el factor cronos encima.
Hoy el virus nos tiene como parásitos, en pijama casi toda la semana. Dando vueltas todo el día, aprendí a fumar progresiva y geométricamente.
Media cajetilla me la fumo en el último piso de este edificio. Contemplando a la ciudad M detenida mientras el virus se acuesta con los que pudo enfermar.
Miro al cielo y pareciera que es domingo, aunque en realidad es martes o miércoles.
He tenido que apuntar el día y la hora en una servilleta para vivir: <<Hoy, lunes; cinco cigarrillos>>.
Escucho veinte veces al día Desolation Row mientras el espejo me muestra que el virus me hizo anciano. Seco mis lágrimas mirando los papeles. Aquí, encerrado con el último cigarrillo, el virus me anuncia que mi tiempo ha llegado.

M.R.

martes, 8 de diciembre de 2020

Lost

Me siento Lost en la tibieza
de tus palmas circundándome
como en aquel verano de 2023
sintiendo el alta mar
en cada ola de tus misterios

a solas, el papel me delata

Yo de Venus, solía beber
de los poros
mas en el último día solar

Lost en tus venas

Yo de Venus, solía beber
Lost en el mapa de la noche

M.R.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Ciudad

Ésta es ciudad para matar a sangre fría, 

las espuelas del sicario

rodean a los "fríos" del día

al azar, se baila esquivando

los casquillos

al azar, se respira el hambre

por robar - y entre sigilos -

poder reinventar el amor

en alguna esquina desierta.

Mientras la ciudad arde en pésame, 

mi alma se deja seducir por

por la velocidad

se rinde a la furia de los ventarrones

batiendo mis cabellos desordenados, contestando a mi voluntad 

de fibras irreverentes.

Mientras la ciudad arde, voy por la ruta más incierta

- Esta noche -, voy a la caza de la luna.

viernes, 27 de noviembre de 2020

diálogo (después de 20 años)

 (Alrededor había personas  que giraban con mucha prisa. No querían perder el autobús. Empieza la semana, muy temprano. Carlos estaba a punto de emprender su ruta a la oficina y escuchó por detrás una voz sutil:

Amanda: ¡No!, no lo creo. He tenido que apurar la marcha para darme cuenta y sí. No te ves tan viejo, eh.

Carlos: Eh...hey. No me veré viejo, pero así me siento.

Amanda: Sí, ya veo. ¡Y te vas a quedar ahí parado! Al menos, tómate dos minutos para decirme algo. (Carlos se alejó del grupo de personas para tener más privacidad)

Carlos: Tranquila. Bueno, sí. Dos minutos que compensen todos estos años (sonrió sarcásticamente)

Amanda: Al menos, no te veo con esa manía tuya de ver tu reloj a cada rato.

Carlos: Nunca contestas.  Y nadie me dio razón de ti.  Ni tu familia, ni tu madre.

Amanda: Sí. Probablemente. Quería desaparecer.

Carlos: Ya veo, no me lo explico.

Amanda: Carlos, disculpa que te llame así, pero no puedo asumir que seas mi viejo. No te preocupes. No te martirices. Ninguno de los dos tiene la culpa. Tú sigues con tu vida y yo... estoy (titubea, detiene lo que estaba a punto de decir)

Carlos: ¿Estás bien?

Amanda: Sí, claro. Bueno, ya me tengo que ir. Mañana paso de nuevo por acá. (Se despide como si estuviera huyendo. No podía decirle que pronto será abuelo).


Texto creado por la autora del blog

martes, 3 de noviembre de 2020

Lost

 Tú, la heroína de mis contracciones

recuerdo como si fuera ayer

a solas, el mundo era de papel

a solas, palpábamos el paraíso de nuestros calores

único refugio para saborear tus poros

Verano 2023

Lost en el mapa de tu naturaleza hembra

soy la prolongación de tus venas,

sin rumbo.

21 de febrero de 2019


domingo, 11 de octubre de 2020

Link Time

 http://www.activament.org/es/2014/trastorn-esquizo-afectiu-com-afecta-que-fer/#sthash.zVC6QdZl.dpbs

Día Mundial del Teatro

 ¡Estamos celebrando el Día Mundial del Teatro! En este día tan especial, me animo a contarles que la Universidad Nacional de Arte Escénico ...